No hagas esto: Un tip que aterriza la idea de que no somos nuestros pensamientos.

¿Qué tan frecuentemente tienes pensamientos negativos que te generan estrés? 

A mi me pasó ahora con el libro que escribí. Tuve unos momentos de tener pensamientos negativos, de tener miedo de que no era suficientemente bueno el texto.  

Tuve días de sentir angustia en relación al tiempo que tenía para escribirlo.

Me di duro por no haber empezado antes.

Hace unos años no tenía ni idea de cómo manejar esos pensamientos que hacen que uno se sienta pesado y a veces un poco triste.

Cuando uno siente inseguridad, celos, ansiedad – todo eso aparece como pensamientos primero.

Uno se estresa porque de algún lado sacamos esta idea que para ser felices debemos solo ser positivos. 24 horas al día. 

¿Será eso posible? 

Creo que no. Creo que es muy mala idea dividir los pensamientos y sentimientos entre positivo y negativo porque nos genera este estrés.

Sé que las personas felices y exitosas no son robots que logran positividad permanente.

Son personas que han aceptado el lado más oscuro y que saben manejar sus pensamientos. Que son capaces de observarse, de conocerse a profundidad, y así de ser ellos quienes deciden cómo sentirse y qué pensar.

Si tienes momentos donde esos pensamientos no deseables te asaltan, donde dudas en ti o sientes inseguridad o temor en relación a algo que está pasando en tu vida, no dejes que esos pensamientos te definan.

No permitas que por un mal momento, por un juicio muy duro, tu vida deje de ser lo maravillosa que puede ser.

Hoy quiero compartir hoy contigo un tip que a mi me ayuda mucho.

Un tip que aterriza la idea de que no somos nuestros pensamientos. Y si no somos lo que pensamos, entonces podemos tomar distancia de eso. Hay posibilidad de obrar de otra manera.

Digamos entonces que un ejemplo de lo que pasa por tu cabeza durante un pensamiento “negativo’ es algo así:

Esto no va a salir bien, va a ser un fracaso

Ahora apliquemos la herramienta: 

Antes de la frase, agrega estas palabras:

Estoy observando que estoy pensando que…

Esa parte nueva es muy poderosa porque te da una distancia del pensamiento – con decir que estás observando, tu cerebro te permite hacer eso precisamente.

Observar.

Ser testigo de lo que está pasando dentro de ti pero no caer en un hoyo negro de estrés y preocupación. 

La frase completa entonces sería: 

Estoy observando que estoy pensando que esto no va a salir bien, va a ser un fracaso…

Inténtalo con la frase que a ti te quede mejor y fíjate en cómo se siente de diferente.

Este ejercicio ayuda mucho a entender que no somos lo que pensamos, ni lo que sentimos.

Que podemos tomar distancia de las dos, y al hacerlo, podemos transformar lo que sea que no nos está ayudando.  

Aplica este ejercicio al pensamiento negativo más recurrente y verás cómo cambia su impacto en ti.

¡Cuando lo hagas cuéntame! ¡Me encantaría saber como te fue!

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