La 6 mentiras que te estás diciendo sobre tu cuerpo o porqué no logras tener el cuerpo que quieres

La batalla con el cuerpo es algo que consume mucho tiempo. Sobre todo para las mujeres, es algo que puede desequilibrar la vida de una manera muy fuerte y llevar a excesos de angustia, comportamiento y preocupación.

Me aterra ver mujeres jóvenes, lindas y exitosas comiendo solo lechuga y usando “cerrar el pico” como estrategia de mantenerse bien o prepararse para una ocasión especial. Me aterra pensar en el legado que dejarán esas mujeres a sus hijas. Un legado que implica que el cuerpo es algo complicado, difícil, algo que se debe castigar y controlar.

Creo que nos estamos metiendo en un camino equivocado, lleno de sufrimiento e infelicidad. Estamos trabajando desde afuera hacia adentro, buscando la felicidad en la apariencia primero y tratando obsesivamente de lograr imitar lo que vemos en los medios. No quiero decir con esto que no nos debe importar nuestra apariencia. Pero cuando todo el enfoque está ahí, cuando eso se convierte en una lucha interminable, fuente de mucha frustración y tristeza, pues es un pesar porque quita el enfoque de todo lo bueno que hay en la vida. Es además la manera más segura de NO lograr lo que estamos buscando.

Nos mentimos mucho sobre nuestros cuerpos. Hoy quiero compartir contigo las 6 mentiras que veo que nos decimos con mucha frecuencia. En mi camino personal y mi trabajo con clientes veo repetidamente que estas mentiras son las que contribuyen a esa frustración y malestar. Aquí te las presento. Mira si te identificas con alguna:

1. Que tu cuerpo es algo que hay que “arreglar”. Te pasas gran parte del día pensando cosas negativas sobre tu cuerpo, empezando por esta idea de que es algo que debes corregir. Solo ves los defectos y de pronto ni eres capaz de mirarte en el espejo bien. No reconoces que es gracias a tu cuerpo que estás aquí, que has podido hacer todo lo que has logrado. No reconoces que tu cuerpo te permite trabajar, amar, vivir tu vida. Habrás leído por ahí que hay una conexión fuerte entre la mente y el cuerpo pero no estás dimensionando el daño que te haces de esa manera. ¿Si le dijeras a una persona lo que piensas en el día a día de tu cuerpo, cómo crees que se sentiría?

2. Que tratar duro a tu cuerpo es algo bueno. Cuando haces ejercicio pensando en cuánto odias tus piernas, tu cola, cualquier parte de tu cuerpo, tu cerebro está creando una situación negativa, de emociones tóxicas que no te ayudan para nada. Eso no quiere decir que no debes ser disciplinada, que no debes intentar sobrepasar tus limites, pero hazlo con cariño, no con odio y rencor. Si no te es claro, imagínate cómo sería pararte encima de alguien y gritarle cosas feas e insultantes para motivarlo (ej: “Eres un marrano asqueroso incapaz de controlarse, no puedo ni mirarte en el espejo porque me provoca vomitar”). ¿Crees que funcionaría esta estrategia sin tener un impacto negativo de largo plazo en esa persona?

3. Que hay una receta mágica que consiste en comer algo o hacer algún tipo de ejercicio especifico que arreglará todo. Si sí, es importante comer sano. Es importante mover el cuerpo. Que bien que te hayas dado cuenta de que los paquetes y demasiada carne te caen mal y no son lo más saludable. Pero si todo el tema se solucionara solo a través de la comida y el ejercicio, pues sería más fácil no comerte el tercer Chocoramo y estarías moviéndote más. Cuando solo una cosa te puede satisfacer el “hambre”, y cuando mover el cuerpo es algo que no logras, la cosa ya va más allá de la alimentación. Tienes que explorar qué estás buscando a través de ese chocolate o perro caliente. Tienes que explorar porqué moverte es algo que no logras hacer. Te aseguro que hay algo más ahí. Cuando lo encuentres, estarás en el camino que es. Estarás tomando acción en relación a la CAUSA y no atendiendo los SINTOMAS. Mucho más efectivo.

4. Que para lograr tener un cuerpo que ames tienes que sufrir. Piensas que el ejercicio es un sufrimiento, que para tener ese cuerpo con el que te sueñas tendrás que morir de hambre y después te sorprende que no quieres ir al gimnasio y que no logras comer bien? A mi no me sorprende. Es una contradicción total. ¿Qué tal que te dijera que si cambias tu actitud y creencias y logras pensar que cuidarte es algo placentero y no doloroso todo sería más fácil? Intenta hacer ejercicio pensando “no, no puedo, esto es horrible” y enseguida pensando “si, si puedo, lo voy a lograr”. ¿En cuál de los dos crees que te iría mejor? Inténtalo.

5. Que lo que pasa con tu cuerpo no tiene nada que ver con lo que esta pasando en tu vida. Tienes sobrepeso o algún problema de salud y no estás viendo la conexión entre eso y tu estado emocional. El cuerpo es nuestro hogar y a medida que vivimos en el, todo lo que pensamos y sentimos se ve reflejado en el. ¿Cómo explicas que las personas enamoradas son radiantes? ¿Qué generalmente se sienten y lucen bien? Lo que sentimos afecta nuestro cuerpo, si logras entender eso habrás captado algo supremamente poderoso. ¡El trabajo empieza desde adentro!

6. Que cuando tu cuerpo sea como quieres, todo se arreglará. Te amarás más, te sentirás mejor, tu vida sentimental marchará mejor, tendrás más éxito en el trabajo, etc. Podrás vestirte como siempre has querido y hacer una cantidad de cosas que hasta ahora has postergado. Te cuento que es todo lo contrario. Arregla tu vida, siéntete bien contigo y todo lo que haces y tu cuerpo seguirá tu ejemplo. Además, esta mentalidad hace que tu vida se te pase por delante literalmente porque siempre estas esperando…y no estas viviendo.

Puede que tengas toda la evidencia para comprobarme que cada una de estas cosas es así. Seguro llevas mucho tiempo convenciéndote. Pero yo te puedo asegurar que no es cierto. Que cada una de estas creencias y convicciones tiene un impacto muy fuerte en tu bienestar que impide el progreso y la felicidad. Cada una de estas creencias representa un potencial obstáculo en tener una buena relación con tu cuerpo. Lo se de primera mano. Cuando yo empecé a trabajar en mis creencias, en las mentiras que me estaba diciendo, todo empezó a cambiar. Lo que comía, lo que no comía, mi cuerpo, mi bienestar.

El trabajo empieza desde adentro. Primero hay que mirar que esta pasando en el interior y después trabajar en la parte externa.

Es algo tan sencillo pero no lo queremos escuchar. Nos cuesta trabajo pensar que sea posible. Tenemos miedo de que no lo vayamos a lograr.

Por eso me alegra cuando soy testigo de estos cambios en alguien. Cuando compruebo que soltar cargas y creencias limitantes, fortalecer la auto-estima y el amor hacia uno mismo tiene un efecto mágico en el cuerpo. El cuerpo responde y florece.

Esto puede pasar para ti también. Te invito entonces a que explores cómo te estas tratando y experimentes con un mejor tratamiento. ¿Podrías tratar a tu cuerpo con amor? ¿Podrías hacer ejercicio porque amas a tu cuerpo y no porque lo odias? ¿Podrías imaginar que no te toca comer solo lechuga para vivir una vida sana? ¿Te atreves?

 

 

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